Kodak TMAX p3200

O como enamorarse de una película hasta las trancas.

Por que sí, me puse las botas a disparar diapositiva, incluso negativo color, que la verdad, nunca ha sido santo de mi devoción. Para el Blanco y negro, empecé con Kodak 400. Hasta que llegó un día en que la TMAX3200 se cruzó en mi camino. Y de un bofetón me arranco el chupete, me abrió el pecho y se hizo un hueco, oscuro, en mi corazón. Para siempre.

Tengo entendido que esta película ya no se fabrica, por lo cual, como Marlene Dietrich, se ha ganado, a mí parecer, el titulo de mito del celuloide.

Densa, enigmática, con más sombras que luces, de carácter contrastado. Con una textura única.

Una película que no quería saber nada de flashes. Hechar para disparar en condiciones de poca luz. De capturar la realidad y plasmarla con una crudeza única. Salvaje. Creada para la noche, los tugurios, los antros y los ambientes de dudosa reputación.

Si Lou Reed hubiera sido película, sin duda habría sido ésta.

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