Cielo negro

Hay quien mira al cielo para ver los pajaritos, a riesgo que hagan lo que mejor saben hacer, que es defecar desde las alturas, y salir huyendo con cara de póker.

Otros miran al cielo, para descubrir formas infantiles en las nubes, cosa la cual haría las delicias de algún de algún psicoanalista.

Otros se deleitan mirando las estelas de condensación de los aviones de vuelos regulares (los servicios son cada vez peores), conspirando sobre los productos químicos que añaden, para que sean esparcidos desde lo alto, con el fin de esterilizar a la poblacion del planeta, para con trolar la demografía, y de camino, vendernos algun tratamiento médico, como si no fuéramos  capaces de extinguir por nosotros mismos.

Luego está el guaperas que mira al cielo, con los ojos entrecerrados y la sonrisa postiza puesta. Está esperando que un satelite espía chimo le haga un selfie, y así poder enamorar a las trabajadoras de las precarias fabricas donde se ensamblar los componentes de su smartphone de 1000 euros, que casan con su estatus social . (Es decir, que tu estatus social se mide por la cantidad de gente que se ha explotado para fabricar tus cacharrillos tecnológicos molones).

También están los románticos, que miran al cielo a la espera de ven entrar en la atmósfera un meteoro que impacte contra la tierra y nos lleve de cabeza a otra era de extinción masiva.

Yo por mi parte, me conformo con mirar al celo, poner un filtro naranja, que hace que el cie lo azul se convierta en negro.

A ver si así hago de los angelitos unos murciélagos chupasangre, como los que los adoran a ras de suelo.

 

Como siempre, el album completo aquí.

 

 

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