La fotografía y el ego

Valga decir, ante todo, que tengo un gran respeto a toda la gente que ha conseguido vivir de la fotografía, y más en los tiempos que corren. Lo dice alguien que uno de los trabajos más guarros que ha llevado a cabo, a parte de encuadernar biblias (Satán me libre de ir al cielo por ello), ha sido hacer fotos en un tablao flamenco, y luego venderlas mesa a mesa. (Que un tipo harto de farlopa te grite a la cara en un salón lleno de gente, es una experiencia inexplicable).
Dicho esto, empecemos.

Podríamos diferenciar el acto fotográfico en dos grandes grupos: la prostifoto y la masturfoto ( O dicho de una manera más coloquial, la putifoto y la pajifoto).

Empecemos por el principio: desgraciadamente, la mayoría de las fotografías cumplen una misión muy sencilla: alimentar el ego. Solo hay que ver lo egocentricos que nos ha vuelto la fotografía con los teléfonos móviles. Es nuestra mierda de naturaleza. Necesitamos reafirmarnos para dar sentido a nuestra existencia, y hacerla más importante que la de los demás. Para ello solo hace falta que os asoméis a algunas redes sociales (que de sociales ya tienen bién poco, si no que se han convertido en redes de ego-competición).
Quizás si aceptáramos que nuestras vidas le importan una mierda al resto de la gente, y que son completamente insignificantes, aprenderíanos a vivirlas con la plenitud que se merecen. Aprenderíamos a vivirlas tal y como son, y no frustrados por no ser capaces de vivir una no vida de aceptación por alguien a quien, en el fondo , sólo le importa que admiramos su vida por encima de la muestra.
El ego… Bendito Ego…. El ego en una sociedad que se escandaliza por ver un desnudo, pero que aplaude la foto de un niño de país desarrollado disparando con una GLOCK ( por que claro, un caucásico con una Beretta mola.

Un niño africano con un Kalashnikov, como que ya aburre.)

Pero volvamos a la fotografía, que es lo que nos interesa.

Resumiendo los conceptos con los que abría esta entrada:
La prostifoto (También conocida como » la putifoto»), es la fotografía que hacemos para alimentar el ego de los demás, obviamente, a cambio de una renumeración económica. Dentro de este apartado podríamos englobar la «Miente foto», o fotografía comercial, que es aquello que se realiza para mostrar un producto, lugar o situación como realmente no es. La manera más honrada de vendernos algo es, obviamente con una mentira, y y a sabemos que una imagen miente más que mil palabras.

La prostifoto también engloba los retratos a terceros, siempre en posturas forzados que pretenden ser naturales, para acabar pareciendo a Gloria Swanson bajando la escalera en » el Crepúsculo de los dioses» .

Todo luego para reconocerse como lo que no se es.

Mentiras, santas mentiras. Todos queremos ser recordados por lo que no fuimos. Y así. el fotógrafo, en un alarde de prestingitacción, se ve obligado llevar a cabo una fantasía que, como tal, a la larga, desembocará en un estado inducido de frustación. La realidad siempre alcanza a los que intentan engañarla.

Luego tenemos la pajifoto, que no es más que la fotografía que hacemos para satisfacer nuestro ego. Y no me refiero al hecho de hacernos fotos a nosotros mismos, (eso que llaman Selfies, y por suerte de vez en cuando cumple las leyes de Darwin). Eso es puro Onanismo fotográfico. l

La pajifolo cumple la function de satisfacer nuesto ego, nuestra creatividad, y se convierte en un proceso íntimo y personal. Y la verdad, en contra de lo que opine la iglesia al respecto (esos siniestros señores que te dicen que tocarte es malo y feo, pero que tocan a los niños como Dios manda), no creo que eso sea malo (me refiero a la autosatisfacción por medio del proceso creativo). Por lo tanto, la pajifoto es algo completamente personal e interior, que se lleva a cabo por mero disfrute y crecimiento propio, y que en mi más humilde opinión está exento de la aprobación de los demás, a no ser que seas una de esas personas que tras pasarse toda la mañana cocinando no se come el plato por que la foto no ha tenido los » Likes » esperados.

Así pués, satisfacer las inquietudes creativas por medio del proceso fotográfico, como algo enteramente personal y sin la meta de obtener el reconocimiento y aprobación de otros es, en mi parecer, un proceso que deberíamos poner más en práctica.

¿O acaso te haces selfies con tu muñequito cuando te tocas, y luego se lo enseñas a todo el mundo esperando su aprobación?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.