Un tren llamado borreguero

Por que ahora nos hemos vuelto muy modernos. Pero no hace muchos años viajar en tren todavía era una experiencia.

El aroma de las locomotoras diésel en las estaciones subterráneas, la aventura de pasar de vagón a vagón viendo pasar debajo de ti las vías, ese incomparable olor mezcla de orines y cenicero, que hacía que llegaras a casa pareciendo que habías pasado la noche en algún tugurio.

Nada de puertas automáticas, las puertas te las habrías tú, bajo la inquisitiva mirada del revisor.

De todos los trenes, había una, apodado el borreguero, con vagones de color blanco y verde con un largo pasillo a un lado, y los compartimentos (en el mejor de los casos), al otro, con aquellos asientos de Skye rojo o verde, con un nivel de sujección en verano, que ya querrían los coches de rally…

Pero vamos a lo que nos interesa. De los días que he pasado en Francia, donde me pilló el bloqueo sanitario ese de «comonotengoniputaideadequehacer,tebloqueo,tejodotunegocioyyomesuboelsueldo», descubrí unas vagones con sus años a cuestas, en la estación del pueblo.

Así que me armé con el máximo optimismo y nostalgia….

 

 

Como siempre, la colección completa aquí

 

 

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2 pensamientos en “Un tren llamado borreguero

  1. Me ha encantado! Me encantan los trenes y estos antiguos más. Quizás porque los sufrí de niño. Aunque nosotros íbamos en literas, con unas «sábanas» húmedas que no quiero ni pensar que de mierda y virus podían tener ….. y ya ves. Aquí 40 años después nos la «tapamos» con papel de fumar.

    1. Pues todavía recuerdo cuando Finicon me envió a dar una conferencia a Málaga, con un escaner de negativos y la D1 en una bolsa de papel (muy llamativa, eso sí), y dormir en un compartimento con 5 tíos más. Dormir dormir, no dormí, pero el pestazo a pies tampoco me dejó indiferente…

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