Por una piña…

Hoy me ocurrió una cosa bastante surrealista.

Últimamente voy con los tubos de extensión (los del objetivo) puestos en la cámara, para disfrutar de la fotografía macro, o algo que se le parezca.
Lo cual hace que parezca un tonto haciendo fotos a cosas diminutas. Pero mejor serlo que parecerlo. ¿no?
Hoy me ha tocado meter los tubos con el 40-150mm que venía con la cámara cuando la compré. también venía con el 14-42mm al que le tengo un poquito de asco. ¿Asco? ¿Por qué? Si es una óptica pancake super molona. ¡Pues por eso!. Por que si me dices que es súper molona, seguro que es un mierdón (según mi criterio, que también es de mierda).

Me compro una micro4/3 mirrorless (por no comprarme una réflex, que ya tengo una Canon pero se me hace un mamotreto), por que lo que menos me gusta de mi (amada) Panasonic DMC-TZ60 (con todos sus menús en perfecto japonés) es el zoom eléctrico (vale, es una compacta, no le voy a pedir tanto, y el blanco y negro que hace lo compensa todo), para que me metas un objetivo en la Olympus con ¡zoom eléctrico!… ¡Y que cada vez que apago la máquina se retrae! ¡Como si fuera una compacta! ¡¡¡WTF!!!! Me quitas versatilidad a costa de gastar batería!… para cambiar la focal es un incordio. (Por eso me gustan las ópticas manuales, a parte del tema del consumo…)

Pero bueno. Venía en el kit.

La cuestión es que ponerle los tubos de extensión al 14-42mm implica tenerme que acercar mucho al objeto a fotografiar. Cuando digo mucho, es a estar pegado, por que hay momentos que incluso lo que me enfoca es el polvo en el filtro UV que llevo puesto en el objetivo (que si no usas un filtro UV en tus ópticas, te mereces que te corten los dedos y hagas las fotos con los muñones…. Que lo sepas. O ¿acaso no usas ropa interior cuando vas a ver a los suegros?).
Sin embargo, la misma operación con el 40-120mm me da más rango para enfocar, y me permite estar «mas separado» (¿20cmm?? del objeto a fotografiar).

Hecha la introducción, paso a continuar con la anécdota.
Por norma general, si tiro macro, suelo usar la pantalla de la cámara en lugar del visor (iré al infierno por ello, y me obligarán a ver stripteases de Belen Esteban hasta la que me quede ciego, para que sea lo ultimo que vea y lo recuerde para siempre en mi oscuridad eterna), con la cámara en la cintura (¡como si me creyera que estoy tirando con una medio formato…! Pobre infeliz…), por el tema de la estabilidad. A pesar de usar el estabilizador de la cámara (una maravilla, oye), la posibilidad de que salga movida es muy grande (recordemos que los tubos de extensión quitan diafragmas como si no hubiera un mañana, obligando a tirar a velocidades realmente bajas…).

La cuestión es que hoy, con mi cámara al hombro, entramos (mi santa ama y señora, y un humillado, perdón, humilde servidor) en un supermercado de una conocida cadena alemana.

Al ver la fruta, me dispongo a hacer una foto (con la cámara en la cintura) a una piña, por aquello de la textura y la profundidad de campo. En cuanto hice la primera foto, se me acerca un trabajador de local y me pregunta:

-«¿Puedo ayudarle en algo, señor?»
-«No, Gracias, sólo estoy haciendo una foto a la fruta» -le contesto.
-«¿Sabe usted que tiene que pedir permiso para eso?» -me increpa educadamente.
Le miro con mi mejor cara de empanao de la vida (tengo varias, pero pensé que hacerle un «acero azul» era inapropiado».

-«Está usted en una propiedad privada, y debe pedir permiso para hacer fotos. ¿Son para uso particular?»…

(«La primera regla del Club de la Lucha es: Nadie habla sobre el Club de la Lucha»).

Así que, educadamente, le respondo que sí, que son para uso particular. Incluso estoy a punto de explicarle que hago las fotos con macro, (así que la distribución estratégica de los productos exclusivos para VIP, y el resultado de las grandes fortunas empleadas en los estudios de mercadotecnia que han llevado al éxito a este comercio, no están comprometidas), y que tienen poca profundidad de campo…

Cuando suenan en mi cabeza las palabras «profundidad de campo», desisto en explicarle nada, y entonces si, sin pensarlo, le dedico mi mejor Acero Azul. ¡Zas!

El hombre-dependiente se retira, con el pecho hinchado como un gorrión. Satisfecho de su poder de convicción. Sabedor de que aquel que tiene la ley de su parte, se convierte en La Ley. (Vamos, que cuando se suba en la vespa para volver a casa y se vea en el retrovisor con el casco puesto se va a sentir el mismísimo…

La cuestión, es que mientras se marchaba, y me había arrebatado las ganas y la ilusión de hacer fotos a las frutas como un niño, ofendido como si muy hubieran  llamado «Sirena»…

 

Tuve ganas de gritarle:
-«Si te estuviera espiando ¿crees que haría fotos con este pedazo de objetivo?» (que ni el negro de whatsapp) (cof cof…).
Por que para eso tengo el móvil, que estoy arto de hacer fotos en los supermercados con el móvil, y nadie dice nada.

De pronto, una voz me sacó de mi trance introspectivo (ese que llaman quedarse empanado)…

-«Papa, trae leche….»

 

Moraleja: Sacar una cámara de fotos para hacer fotos a la fruta es más sospechoso un cura en un Chikipark.

En el supermercado rumano al que fuimos después, hice fotos (con el móvil, claro) sin problemas, bajo la indiferencia de los dependientes rumanos, embargados por ese tan peculiar sentido del humor de los paises del este.

Si, la foto de inicio es la puñetera foto de la piña. Si hacéis zoom, podréis ver el plan estratégico de la compañía para los próximos 10 años….

No te jode.

P.D.: A pesar de todo, el tipo tenía razón. Era una propiedad privada, y debería «pedir permiso». Así que esta entrada no es para criticar su actitud (ni mucho menos), si no para comentar lo irrisorio de la situación. Todo el mundo hace fotos de todo con el móvil, y no pasa nada. Sacas una cámara, y eres un espía industrial. ¡Manda huevos!

Os dejo el video de «I’m the law», de Anthrax, con imágenes de la película Dredd (que si no la habéis visto, es una buena adaptación del comic, sin grandes pretensiones. (no como el mierdón que hizo Stallone en su momento).

Para eso me quedo con Demolition Man.

Propicios dias.

 

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4 pensamientos en “Por una piña…

  1. Curiosa anécdota, y muy didáctica la manera de explicar los detalles (sobre todo los referentes a los de fotografía).
    Discrepo en las observaciones referentes a ti mismo, pues (aunque la humildad es una cualidad) no coincido en las auto-valoraciones. Tu se humilde, aunque yo te considero un sensei, un maestro de la fotografía o otras artes.
    La textura de la piña encierra un mundo en el que uno se puede sumergir y flipar en colores; sobre todo si, como nos demuestras, uno utiliza ese objetivo con la sensibilidad de un zorro viejo de la tundra fotográfica.
    Puede que el depediente tuviera razón, pero lo que tenga de razón le falta de sensibilildad y de sabiduría. ¿Cómo se atreve a cohartar el momento en el que el maestro retrata la vida? Habría que cortarle una oreja, para que aprenda a escuchar, o sacarle un ojo, para que aprenda a observar; para darse cuenta de cuando hay una oportunidad para aprender, observando y escuchando cuando la sabiduría llama a su puerta con regalos. A mi me parece que, cuando alguien mediocre utiliza razones mundanas para minimizar a un maestro ello es una falta de respeto, al maestro y a la inteligencia.

    Pero ya sabemos que en las grandes cadenas de supermercados eligen al personal que menos expectativas tienen en la vida, que lo último que desean es prosperar. ¿Cómo iba un cerdo a admirar las margaritas?

    Gracias por tu relato, querido y admirado Potorato

    Gabuntu

    1. Apreciado Gabuntu (aunque soy más del frescor de Linux Mint), gracias por tu comentario. Ya no es una cuestión de humildad, es que me divierto mucho riéndome de mí mismo, y si me quedan fuerzas, de los demás.
      No es la primera vez que me cortan de esta manera, pero al final, entiendo que el pobre dependiente/encargado, que bastante pena tiene de estar dejándose la vida por llevar un supermercado, encima está sujeto al juicio de las cámaras de vigilancia. La verdad, me importa bien poco. Hay mucho mundo para observar y fotografiar, en cuanto se abren las puertas correderas del local.

      1. Y los derechos inealienables de la piña? Donde quedan? Uno puede sacar fotos con un movil pero no con una camara. Cuando sustituyan al pobre trabajador por un robot en un futuro no muy lejano se podra hacerle fotos al robot?

        1. La piña hace piña. Por lo tanto, si quiere defender sus derechos, ya debe formar un sindicato con las otras piñas, y así, haciendo piña, empezar la revolución de las frutas, que llevará a la sublevación de las verduras, para acabar con dictadura de la carne. (y poder imponer la dictadura del plátano).
          Está terminantemente prohibido hacer fotografías en las plantas de producción de automoción (no es broma, en Renault hasta te ponen una pegatina antifraude en la cámara). Así pues, los robots tienen sus derechos preservados.
          Y sí, parece que una cámara es una arma de destrucción, pero cualquier idiota puede hacer fotos y video con el móvil, y nadie duda de su veracidad.

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